Reconsideraciones a medio camino

Estamos condicionados por todo aquello que conforma nuestra realidad, por nuestros pensamientos y por la manera en que los interpretamos. 

Si hago balance de lo que he conseguido, desde que empecé la universidad hasta ahora que he finalizado el segundo año de carrera, me doy cuenta de que ‘todo en lo que he creído es lo que finalmente he conseguido’. 

Comencé el primer año con la duda de si conseguiría tan siquiera superar el primer año de universidad, porque parece ser y como ya mucha gente me ha dicho desde tiempos inmemorables, que se me da “muy bien” eso de infravalorar mis capacidades. A pesar de ello, me aferré ¡vaya que si me aferré! a aquella vocecita que por dentro me decía, “Joaquin, tú puedes, olvídate de todo como otras tantas veces has hecho para luchar por ello y consíguelo”. El caso es que lo aprobé, sí, aunque no todo. Pues aquello que me hacía dudar de mis capacidades se materializó cuando a mitad del primer semestre abandoné la asignatura de Geografía por “no verme capaz de superarla”. Algo que volvió a ocurrir en segundo semestre, pero ahora ya del segundo año, con la asignatura de Historia, cuando estando descontento con el profesor que la cursaba y muy atareado con otras asignaturas (pues no encuentro para nada fácil esta carrera), no rendí lo suficiente, además de que este profesor notó que no me caía muy bien, de hecho, no me caía nada, nada bien, ni por su forma de “explicar” ni por toda su soberbia y todavía mucho menos por su maltrato sicológico y sus múltiples amenazas con las que nos informaba que sin problemas suspendería a quien viera necesario, ni... bueno, esperad que me explique, pues eso que os comento no me lo he inventado, porque os diré que eso bien que se materializó en la nota que al final me puso, en especial porque no suspendió a nadie que hubiera realizado todas las tareas que mandó hacer durante todo el semestre, excepto a... a mi... Quizá sea por ello que ahora mismo en gestión académica tienen un recurso que rellené para que me re-evalúen dicha asignatura.

¿Sabéis qué? Escribiendo esto me doy cuenta que quizá para comprender que es lo que voy cosechando de la carrera, va a ser necesario que mencione cuáles son los sentimientos que me produce el simple hecho de pensar en ella, pues así entreveo la posibilidad de que yo y también vosotros, los que me leéis, podamos llegar a comprender que es lo que siembro y luego cosecho de ella. Entonces, bien puedo decir que la carrera, a la vez que me encanta, me causa temor, a la vez que me emociona, me enfada y que a la vez que me ilusiona, me desmotiva; por decirlo de una manera más acorde con el motivo de estudio, ciertamente, lo que me produce es すごいや! a la vez que こわいよー。おしっこ 出ちゃうよー。 Además de はっはっは al mismo tiempo que ひとびとは わたしを「人きりの やいば」と よぶ。 Así como いい ものを 見つけました a la vez que えー、ざんねんですね。 Hmmm.... ciertamente, sintiendo todo esto que siento, veo que es incluso normal que durante este verano me haya planteado la posibilidad de tomarme un año “sabático” con el fin de prepararme más y reemprender con más fuerza un año más tarde.

Pero ¿para qué engañarnos? Con una mente “puramente económica” como la mía, el mayor problema no reside en el que me sienta capaz o incapaz de superarla, y, jaja! menos aún después de haber superado estos dos años cursados, sino que el problema que ahora encuentro sigue siendo el tema económico, pero, fíjate tú, que también tengo razón, mi razón, en aquello de que soy un tipo con suerte, y por el que, ¡eureka! a pesar de que no me concedieron el préstamo universitario que ya comenté en el post, en el que iba a empezar la carrera universitaria, al final resultó que pude conseguir el dinero que necesitaba por una vía que para mi resultó ser totalmente inesperada. Claro, claro, vuelve a darse el caso de que ahora no tengo ni la más remota idea de cómo llegaré a conseguir el siguiente objetivo que me he fijado y que ahora a continuación os mostraré, porque, de nuevo, para mi razonamiento económico, es prácticamente imposible que pueda conseguir el dinero que se necesita (y más en la actualidad) para poder costearme un año académico en una universidad japonesa, y ¡ojo! que eso se dará si antes me conceden una de las limitadas plazas que hay disponibles para ir a parar a alguna buena universidad de Tokyo, Osaka, Kyoto... La idea es ir el próximo año y ¡estar allí todo un año! Ahhh, sería lo necesario para aprender más, mucho más japonés y probar de hacer realidad alguno de los diversos proyectos que llevo gestando desde hace ya bastante tiempo, hmmm..., y entre otros motivos, pues estos no me faltan.

En definitiva, lo que quiero expresar es que la ‘imagen que construimos del mundo es la que finalmente construiremos’. Y que por ello he decidido que ni año sabático ni temores ni stresses ni sandeces varias, pues mientras pueda, ahí estaré hincando los codos en las clases, en la biblioteca y en mi casa, alegrándome y desalegrándome constantemente, “viviendo” y “no viviendo”, pero que allí yo seguiré, igual que también seguiré con la meta difícil pero que no imposible de conseguir lo que me propuse, sí, la de llegar a hacer vida en Japón, y, sí, es por eso que el blog tiene por título Réquiem por Japón, y, que no, no, no, esa meta NO la cambiaré. あきらめるものですか。

3 Responses
  1. Jeza Says:

    Que crack Joaquín.
    Simplemente eso, muchos ánimos y fuerza y todos a luchar por superar el próximo curso y todo lo que intente interponerse en nuestro camino. No hay que rendirse nunca.


  2. Ya sabes joaquín que entre todos nos apoyamos y nuestra filosofía nos acompaña: ¡Los lunes al sol y melena al viento! XD



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